El
gran negocio se concretiza:
Coreanos traerán
planta de incineración
“Si
este pais tan bien organizado toma en la mira un cierto mercado,
generalmente lo conquista en un tiempo asombrosamente corto.“
“Handelsblatt“, 3-8-2013 en un artículo sobre la
ofensiva de la “eco-industria“ surcoreana (plantas termonucleares
e incineradoras de basura, entre otros).
El 1 de octubre se presentó
en el “Foro Verde“ una delegación coreana perfectamente
organizada (varios representantes del gobierno y nueve empresas de
primer nivel en tecnologías ambientales) con el fin de
reunirse con entidades, instituciones, empresas y cooperativas
costarricenses y para firmar un “Memorando de entendimiento sobre cooperación para
la gestión de residuos sólidos“ con la ministra
de Salud, Daisy Corrales y otro para el tratamiento de aguas con el
ministro de ambiente, René Castro. Volumen: 800 millones de dolares,
un poco más de una bagatela. No obstante el embajador Hong Yo afirma, que el principal motivo que impulsa a su gobierno a interesarse por el proyecto es la gran biodiversidad del territorio costarricense.
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foto: cortesía MINAE |
Digresión
En este contexto también me
llama la atención la visita casi simultánea de una delegación del
Organismo Internacional de Energia Atómica, encabezada por su
director Yukiya Amano. Puesto que hasta ahora Costa Rica no cuenta
con plantas térmicas, que trabajan con energía atomica, me
pregunto, ¿
qué quieren acá? O sea, ¿
porqué los invitaron? Las justificaciones de la visita me parecen
bastante débiles. ¿
Existen pretensiones del gobierno de resolver los supuestos problemas
energéticos con esa tecnología? Porqué repiten e insisten tanto en
que se trataría de uso pacífico, siendo el uso bélico totalmente
irreal en Costa Rica. Me recuerdo de la manera como introdujeron las
plantas atómicas en Alemania. Igualmente comenzaron con aplicaciones
en medicina y aparatos de control, después se construyó un pequeño reáctor con fines científicos, siempre destacando su uso pacífico - y una vez acostumbrada la opinión pública, apareció el primer reáctor termonuclear en Whyl. Cuando los pueblos vecinos notaron sus efectos, se enfrentaron con mucha valentía, pero ya era tarde para frenar esa locura, que le salió y saldrá por siglos muy caro al pais.
Lo que tienen en común las
dos tecnologías, plantas atómicas e incineradoras es, que son
respuestas desesperadas al insaciable hambre de energía del sistema
global y que se las justifican como “alternativas amigables con el
ambiente“ a pesar de los enormes riesgos de contaminación que
conllevan. Se venden estas plantas como una clase de perpetuum
mobiles que una vez instalados corren y corren, sin necesitar
combustibles (hidrocarburos). En ambos casos no se preguntan, que
hacer con los residuos?
En Costa Rica ambas
tecnologías gozan de una amplia aceptación también en círculos
progresistas y patrióticos por prometer el supuesto “progreso
tecnológico“ y la tan apreciada “soberanía“, energética en
este caso. Hasta don Freddy Pacheco corre para “aclarar“ la
supuesta “confusión“, que la energía atómica tenga algo que ver
con plantas atómicas.

Aclarada la equivocada percepción que parece tener algunas personas con el uso de la energía atómica con fines pacíficos, regida por normas estrictas de uso y control desde la ONU y otros organismos internacionales, cabe señalar que la incineración de plásticos genera, inevitablemente, dioxinas altamente tóxicas hacia el ambiente cercano. NO se deben permitir cerca a poblaciones, y mucho menos, en los alrededores de hospitales, centros educativos, recreativos, etc., lucha que hay que dar hasta que ¡entiendan! que jamás se han de considerar, a la ligera, proyectos semejantes. Hace unos 10 u 11 años se logró evitar la instalación de un incinerador para los desechos hospitalarios del área metropolitana en terrenos del Hospital Cima; los argumentos de entonces son tan válidos como los actuales.
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